El histórico templo, que fue sede del primer tedeum, se encuentra clausurado desde agosto de 2018. Hace un mes se iniciaron los trabajos de refacción para acondicionarlo y permitir que vuelvan las celebraciones religiosas, lo que se espera suceda en dos meses. Ahora se realiza un costoso y minucioso trabajo radiológico para conocer su estado y el deterioro de las columnas.
El equipo de LA GACETA Play pudo acceder al interior de la iglesia San Francisco. Adentro se visualiza mucho polvo y se siente una quietud inusual para un sitio que supo ser testigo privilegiado de acontecimientos importantes de nuestra historia. Construida en 1767 vio pasar por su fachada a millones de tucumanos a lo largo del tiempo. Hoy, se encuentra vallada y cerrada, con la promesa de volver al esplendor que una vez supo tener.
Para cumplir con este cometido, ahora se realiza un estudio con radiografías . “Es un trabajo que se le hace a las columnas; se contrató a una empresa de Buenos Aires con técnicos de allí que armaron un laboratorio en la planta alta (de la iglesia) y se va analizando cada columna para ver su composición, en que estado están, si tienen un grado de deterioro”, explicó al equipo del programa “Buen día” Alfredo Toscano, secretario de Obras Públicas de la Municipalidad capitalina.
El ingeniero Gonzalo Galindo, también presente en el templo, comentó que desde hace algunos años se vienen realizando mediciones en las grietas para ver cómo se desenvuelven las mismas. Con esos datos se realizaron estudios con profesionales de la UNT y de la Comisión Nacional de Patrimonio para alertar sobre la situación de las fisuras y esto es lo que desencadenó la realización de este escaneo con rayos.
“Con el estudio podés inferir cómo está compuesta la columna en sí y sacar conclusiones de qué puede ser lo que está pasando y decidir con un equipo de profesionales cuál sería la mejor opción para el tratamiento de las columnas”, expuso Galindo.
En la planta alta se encuentra el centro de operaciones donde se realizan las lecturas de los escaneos. Con equipos de última generación, se reciben las placas y, a través de una computadora adaptada, se procesa, se las ve y se las digitaliza, explica Toscano sobre el proceso para poder traducir las placas escaneadas a una imagen.
Al ser consultado por la tardanza en iniciar los trabajos de recuperación, el funcionario admitió que hubo demora en los trámites para acceder a los fondos. “Lo concreto es que el dinero no aparecía para poder contratar la empresa (que realiza el escaneo) y hacer esta cuarta etapa. Con el intendente (Germán Alfaro) atento a este proceso de jerarquización del microcentro, entendíamos que no podía seguir el templo cerrado, así que nos hemos juntado entre la Comisión de Patrimonio Histórico y la Dirección de Planeamiento del municipio de San Miguel de Tucumán, y el intendente ofreció poner los fondos para que esta etapa se pueda realizar y (el templo) quede en condiciones de uso para toda la comunidad católica”, subrayó Toscano.
Agregó que para esta etapa la inversión necesaria fue de $ 20 millones, para costear la recuperación de la fachada, el estudio radiológico y poner la iglesia en condiciones para el regreso de la celebración eucarística.
Asimismo, adelantó que para poder volver a abrir la iglesia fue necesario hacer un techo suspendido en donde se celebra la misa y que también se ubicará en un nuevo lugar el altar, ya que donde se encontraba anteriormente (arriba de las cúpulas, que están dañadas), es peligroso.
“Se va a hacer un poco más adelante el altar, se va a vallar a los costados para que la gente no pueda invadir otros lugares que hoy están con algún tipo de peligro y se va a poner un vidrio atrás del alta. Se calcula que en 60 días se va a poder dar misa”, subrayó.